2 Métodos que alcanzan la motivación para ponerte en forma.

Encontrar un motivo es lo que nos permite ver las cosas con otros ojos. Es decir, si logramos estar motivados para ejercitarnos a diario, es probable que la actividad nos gratifique, nos de placer y ganas de continuarla. Si estás aquí leyendo este magazine, es porque estás dispuesto a hacer lo pisible para devorar esa motivación ¡Vamos a por ello!wink

 

 

 

Método 1: Tus pensamientos yes

 

 

 

Busca tu razón. Encuentra tu porqué. Todo el mundo tiene un porqué. ¿Cuál es el tuyo? ¿Quieres ser súper sexy (o súper saludable)? ¿Quieres ver a tus nietos cuando tengan 20 años? ¿Quieres ponerte esos pantalones vaqueros que usabas hace 5 años? ¿Te gusta mucho esa persona del trabajo? ¿Qué es? Identifícalo. Concéntrate en eso.

 

 

Convéncete de hacerlo. Es muy importante pensar en lo positivo. En lugar de pensar: "Dios mío, me siento muy mal por no hacer ejercicio", piensa: "Me sentiría mejor si hiciera ejercicio, así que mañana lo haré". Si piensas en "no" y "nunca", sólo te quedarás detenido, lo que hará que sea ¡aún más difícil motivarte!

 

 

Establece una meta para ti. Puede ser cualquier meta; ¡no es necesario que sea tu meta final! Si quieres hacer ejercicio dos veces a la semana, ponte una meta de dos veces a la semana; así de simple.

 

Establece recompensas. ¿Para qué vas tener metas si no vas a obtener nada de ellas? ¡Tienes que recompensarte! Y de nuevo, no tienes que guardar las recompensas hasta el final (¡no seas cruel!); date recompensas pequeñitas de vez en cuando para seguir motivado.

 

 

 

 

 

 

Método 2: Tu comportamientoyes

 

 

Come sanamente. Si comes sanamente, te sentirás más sano. Cuando te sientes más sano, ¿adivina qué?, sentirás más ganas de hacer ejercicio, no lo dudes. ¡ES ASI!

 

 

Reemplaza el sedentarismo por actividades saludables. Usa las escaleras y deja el ascensor, usa esa bicicleta que dejates aparcada en el trasterro o por ejemplo, en lugar de quedarte a ver un programa de televisión que no te gusta cuando se termina uno que sí te gusta, esfuérzate por ir al gimnasio. Te sentirás motivad@ para hacer ejercicio cada vez que recuerdes esa actividad vieja y despreciada, debido al nuevo hábito de hacer ejercicio.

 

 

Lee revistas, blogs e historias de éxito. Aunque podrías pensar que te morirías de envidia, te sorprenderías. Leer sobre el tema en cuestión puede ser la motivación que necesitas. Te mantiene pensando en el ejercicio y te muestra lo factible que es. Además, aprenderás de lo que leas, haciendo que estés más informado y seas más habilidoso.

 

 

Rodéate de gente que te motive. El mundo está lleno de gente que quiere que fracases. Estas personas son inseguras, infelices y simplemente crueles. Evítalas. Sabes quiénes son. Harán que este proceso sea mucho más difícil de lograr. No valen la pena.

 

 

Busca un compañero.Cuando tienes a otra persona que depende de ti (de que la lleves o seas su compañero en el gimnasio, lo que sea), el sentimiento de culpabilidad de decepcionar a esa persona te obligará a hacer lo que prometiste qué harías. Y ya que sin duda conoces al menos a una persona que también haga ejercicio, este recurso es fácil de aprovechar.

 

 

Elimina la excusa de "no tengo tiempo". Por ejemplo,desarrollando una rutina que involucre todos los músculos de tu cuerpo en tan sólo unos minutos. El hecho de que una rutina de ejercicios sea larga, no significa que sea buena y el hecho de que sea corta no significa que sea mala. ¡Deshazte de esos conceptos erróneos!

 

 

 

Como siempre decimos en Videogim; No hace falta ser un atleta para estar en forma y conseguir objetivos paso a paso, entre otras cosas, para eso estamos aquí todo el equipo Videogim.

 

Que!...¿Te animas?

 

 

 

 

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